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Carnavales de blogs

150 palabras

El mejor espectáculo (vara, dedos, nata)

Quería que me utilizara igual que a su vara, con la misma delicadeza, suavidad, dulzura… sus dedos largos y finos al manejarla, arriba, abajo y cuando te querías dar cuenta estabas llena de sorpresa y emoción. Nunca sabrías lo que resultaría de aquel movimiento, no sabrías con que te podría sorprender.

Ahora estábamos los dos en aquella habitación, el espectáculo había terminado, podía sentirse satisfecho, había realizado un buen trabajo, sin altercados, sin accidentes, un trabajo limpio, perfecto. Yo estaba sana y salva, y ahora podíamos celebrarlo comiéndonos nuestro postre favorito: fresas cubiertas de deliciosa nata, y lo estábamos saboreando como mas nos gustaba, uno encima del otro, respirándonos, oliéndonos, amando el sabor de la satisfacción del trabajo bien realizado el uno junto al otro. Éramos inseparables, éramos únicos.

El teatro había completado el aforo, todos habían disfrutado del maravilloso espectáculo que aquel mago enamorado les había ofrecido esa noche.

150 palabras

Noches divertidas (pepino, armario, pez)

15OPALABRAS_PEPINOARMARIOPEZ

–          Y los nuevos príncipes vivieron felices y comieron perdices

–          ¿Perdices? Mamá, ¿y no pueden comer otra cosa? Por ejemplo… ¡pepino!

–          Vale, cariño, pues vivieron felices y comieron pepino

Carlitos sabía que a esas horas, podía cambiar el cuento por lo que él quisiera. Sabía que mamá estaba allí, apoyada en el armario, sacando fuerzas de donde podía aunque con mucho sueño, para contarle ese cuento que él siempre demandaba. Sabía que papá y mamá trabajaban duro pero siempre que le recogían le recibían con muchos mimos y cariño,  y a él le gustaba escuchar historias contadas por sus padres. Esa noche le había tocado a mamá hacerse cargo del cuento, y era consciente de que podía inventarse los finales más disparatados, ella se reiría y adaptaría la historia como el quisiera.

                Mamá, el próximo día me cuentas el del pez que quería volar, y ¡finalmente lo consiguió!

150 palabras

Una gran aventura (cordel, rumbo, brújula)

maternidad

 Imagen: Pinterest

Ella le observaba… había crecido tanto… parecía que habían pasado días pero ya tenía dos años. El, ajeno a la mirada de su madre, tiraba del cordel de aquel caballito de juguete que le regalaron al nacer.

Ella recordaba cómo fueron los primeros días, se sentía un poco perdida, como si ninguna brújula pudiera indicarle el camino, tan solo la experiencia que iba adquiriendo cada día. Después llegarían los nuevos retos, las nuevas etapas, situaciones, momentos que nunca dejaban de enseñarla y hacerle reír.

No sabía qué rumbo les esperaba, se movía por inercia según su bebé iba creciendo y demandado soluciones, y lo hacía además ayudado de la persona que había escogido para acompañarle el resto de su vida. Tenía claro que la maternidad era una experiencia única y quería disfrutarla de principio a fin, con aquellas sorpresas, alegrías, miedos, temores, aventuras, pero con ganas de verle crecer feliz.

150 palabras

Imaginemos… (piedras, flores, palo)

Siesta 150palabras

 Imagen: Pinterest

Hoy tocaba pasar el día en el campo. La pandilla de amigos, caminaba por un camino de piedras e iban comentando indignados la idea de sus padres. Pretendían que pasaran todo el día sin juguetes… que injustos, de esa manera no tendrían con que jugar.

–          ¿Cómo que no? Dijo el papá de uno de ellos. Es tan sencillo como dejar volar la imaginación.

–          Por ejemplo, mirad (señalando un palo del suelo), ¿no lo veis?

–          El que papá, ¿un palo?

–          Yo no veo un palo, veo una varita mágica. ¿Y qué es eso de ahí? (señalando un arbusto lleno de flores)

–          Espera, espera, déjame a mí, dijo uno de los niños…

Y así, sin darse cuenta, se pasaron horas y horas hasta que uno de los papás dijo:

–          Vamos chicos, es hora de irse a casa

–          ¿Ya? No papá, ¡déjanos jugar un poquito más!

150 palabras

Emocionantes sorpresas (peldaño, descarrilar, audaz)

Buhardilla

 

Fuente: Pinterest

Siempre le había dado respeto la buhardilla, y eso que era el más audaz. Cuando estaba en casa, miraba hacia arriba e imaginaba que allí podría encontrar compañeros de aventuras, unas veces pensaba que buenos y otras que eran villanos…

Un día oyó un ruido, sonaba como un vehículo al descarrilar. Tenía muchísima curiosidad, sabía que el sonido venía de allí pero no se atrevía a subir y ver lo que era.

Buscó a sus padres, ¿dónde se habían metido? Estaba empezando a asustarse…

Finalmente, hizo acopio de valor y comenzó a subir… un peldaño, otro… cerró los ojos y empujó la puerta para adentrarse dentro de la buhardilla. Una vez dentro, los abrió y …¡sorpresa! allí estaban sus padres esperándole con un regalo muy especial: le habían montado el  Scalextric que había estado pidiéndoles meses atrás.

Emocionado, se sentó en el suelo y feliz comenzó a jugar con ellos.

150 palabras

Tardes de verano (hilos, abejas, reloj)

¡Bienvenidos a la vuelta al cole  #150palabras!

Volvemos con el reto semanal de cada semana a partir de las 3 palabras que Marta, la impulsora de esta idea nos dejará en las redes sociales para poder participar. Animaos todos es un ejercicio muy divertido.

Esta semana inicio el reto con un relato sobre la época que acabamos de dejar, el verano. ¿Quién no se ha sentido así alguna vez siendo niño, cuando los veranos se hacían tannnnn largos?

¡Un abrazo!

Siesta 150palabras

 Imagen: Pinterest (http://media-cache-ec0.pinimg.com/736x/df/59/1c/df591cc5aa13177caf1c330823d8b50d.jpg)

“El reloj marcaba las cuatro pasadas y Sabina no tenía sueño. Sus hermanos estaban durmiendo la siesta en la casita de campo donde solían pasar las vacaciones.

Una de sus hermanas, Ana, había tapado la ventana con una tela. La ventana daba a un árbol donde había visto un nido de abejas, y a Ana le daban mucho miedo.

Sabina seguía tumbada en la cama, y entre dos hilos de la tela, podía ver como las abejas entraban y salían del panal. Que vida la de aquellos insectos, pensaba. A ella le gustaría poder volar, poder ir y venir a donde quisiera, sentir el aire en su cara, sentir la velocidad en su cuerpo… Sabina de repente abrió los ojos, finalmente se había quedado dormida, siempre le pasaba lo mismo en verano, no tenía sueño pero al final se imaginaba mil historias y terminaba despertándose más tarde que sus hermanos”

 

150 palabras

Vacaciones

“Un día cualquiera de verano, ella se estaba recogiendo el pelo en varias trenzas para combatir el calor.

–          Mamaaaaa

–          ¿Qué cariño?

–          ¿Dónde están los abuelos?

–          Están de vacaciones

–          ¿Y que son las vacaciones?

–          Ven, dame la mano que te lo voy a explicar

Ella se va con su hijo y le asoma por la ventana

Imagina que en lugar de suelo, allá en el horizonte, vieras un mar azul, barquitos navegando, la gente paseando por el paseo marítimo…

–          ¿Y yo que haría mamá?

–          Tú jugarías con la arena de la playa, nos meteríamos en el mar y saltaríamos las olas, y buscaríamos pececitos con las gafas de bucear. Viviríamos mil aventuras que luego podríamos recodar durante el invierno

–          ¿Y podría comer helados y acostarme más tarde?

–          Bueno, si, seguramente podrías hacer ambas cosas

–          Mama…. ¡quiero ir de vacaciones ya!”

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Nos volvemos a leer en esta sección en Septiembre, muchas gracias Marta por hacer que semana a semana hagamos trabajar y volar a nuestra imaginación.

FELIZ VERANO 🙂

150 palabras

El primer amor (papel, moto, rana)

–          Christian, me gustaría que me dijeras tres deseos

–          ¿Sólo tres Ana?

–          Si, solo tres. Dime que tres cosas te harían más ilusión antes de tu séptimo cumpleaños

–          Pues… el primero… me gustaría ser un papel, para que un escritor escribiera una gran aventura sobre mí, o un pintor dibujara una gran obra de arte

También me gustaría ser una moto, para poder ir a la velocidad del viento, sentir el aire sobre mi cara y poder hacer grandes viajes

Y por último, me gustaría ser una rana.

–          ¿Una rana?

–          Si, una rana para que bellas princesas me besaran

–          Pero Christian, ¿y tú para qué quieres que te besen?

–          Porque me gustaría enamorarme, tener una historia como la de mi mamá que era una princesa y besó a mi papá y vivieron felices y comieron felices.

–          Mmm Christian… ¿quieres ser mi novio?

 

 

 

150 palabras

Su primer baile (baile, sobre, maleficio)

Telma estaba en su momento de relax en casa, de repente sonó un estruendo, parecía como si de una manada de elefantes se tratase. Fue a llamar a sus compañeras. Ese día, había sido muy duro, ya estábamos en verano y había que salir a recolectar todo lo que podían para tener provisiones para el invierno, así era la vida de las hormigas.

 

                                                    Source: mypaperjourney.blogspot.com.es via siu on Pinterest

 

Se acurrucaron en un rincón, sonaba como si de un maleficio se tratara. Guardaron silencio, y esperaron a ver qué sucedía. De repente, empezaron a escuchar una melodía muy marchosa. Mora, la hormiga mayor entró rápidamente en casa, arrastraba un sobre, que pensaba que les podía dar una pista sobre lo que sucedía. Lo abrieron, y había una nota:

Estimados papás, os convocamos mañana al gran baile de fin de curso de vuestros hijos, será en el polideportivo del colegio y habrá música, aperitivos y muchas sorpresas”

 

150 palabras

Largos veranos… (sangre, recuerdos, sonrisa)

Source: topit.me via marcela on Pinterest

 

Le faltaba inspiración… quería hacer una redacción para entregársela a sus amigos a final de curso, el verano era muy largo y a Clara le gustaría dársela como regalo de despedida.

Cuando eres niño, el tiempo desde que terminas el cole hasta que empiezas el curso que viene parece una eternidad.

A Clara se le dibujaba una sonrisa cuando pesaba en la cara que pondrían sus amigos al recibirla, quería hacer algo bonito, lleno de los todos los recuerdos que comparten fruto de esas aventuras vividas durante ese año.

Algunos buenos, otros no tanto, como cuando Marcos se hizo sangre en la barbilla por el tropezón que dio al intentar coger esa bonita flor, que colgaba del árbol con el que se topaban a diario camino del cole, o de las confesiones de su amiga Marta entre clase y clase.

Finalmente sentada en su mesa de escribir, la inspiración llegó…