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Divagaciones maternales

Un mesecito ya…

Tanto tiempo y tan poco a la vez…

post 1 mes

Hace un mes que tuve un calco de Medusi pero en femenino, tras un parto bastante bueno en 3,5 horas desde que rompí aguas, con epidural (y mucha!) pero confiando 100% en mi ginecóloga y mi matron, MedusitA llego para que formáramos nuestra familia de 4.

Ha sido un mes muy extraño inundado por la felicidad de volver a ser mamá, las vacaciones escolares de Medusi y los preparativos y celebraciones Navideños, pero afortunadamente hemos podido estar todos juntos en casa conociéndonos estos primeros días y disfrutando y aprendiendo unos de otros (y pegándonos muchas carreras porque de momento, no conseguimos llegar on-time a ningún sitio…)

Pero también han sido días en los que, a pesar de ser la segunda maternidad, te sientes primeriza total, vuelven los miedos a que no coja peso, de que todo vaya bien, miedo a que ese par de días que estuvo molesta no derivara en cólico del lactante, a saber organizarme en casa y poder atender a ambos hijos sin que el primero note demasiado el cambio… todo ello aderezado por el postparto que como sabemos, aunque intentes mantener la compostura, te toca la fibra sensible en los momentos más inesperados.

A pesar de todo, no puedo dejar de estar feliz porque el balance es bueno.

Seguro que volveremos a tener mil dudas aunque seguro que también en otras ocasiones lo tendremos muy claro y sabremos enseguida por donde tirar, pero sobre todo, estoy encantada de poder disfrutar de nuevo de la crianza y ahora como novedad, desde el punto de vista femenino.

A todos y todas los que durante este mes me han felicitado, aconsejado y sacado una sonrisa (vía blog o redes sociales) y disculpándome por que no he actualizado mucho el blog, os quiero decir a todos… ¡MUCHAS GRACIAS!

Divagaciones maternales

Así llegó Medusi

Por mi trayectoria siguiendo blogs, tengo que reconocer que el post de parto es un clásico básico.

Me ha costado hacer el mío, entre otras cosas, porque creo que no tiene componentes de miedo, intriga, nerviosismo… vamos, que mi parto se puede decir que dentro de lo que es dar a luz, fue un parto normal. La verdad que respecto al momento del parto, me lo tomé con bastante calma mientras estaba embarazada, traté de mentalizarme de que era algo que no dependía de mí, sino de mi cuerpo, de cómo se fuera desarrollando y que salvo atender a mi propio cuerpo no podía planear nada mas, por ello, intenté estar lo más relajada posible.

Si había algo que me preocupaba, era el cómo me iba a enterar de cuando tenía una contracción, como la sabría identificar. Es cierto, que una vez las tienes, lo sabes, pero hay un momento sobre todo al principio en que te cuesta… estamos acostumbradas a ver en la tele a la típica chica que se pone de parto, y se retuerce de dolor y sabes que eso es una contracción, pero ¿y si no tienes la misma reacción que la actriz y no te retuerces de dolor pero si que estas teniendo contracciones? El caso es que estaba igual de liada que este último párrafo al respecto, pero tengo que reconocer, que los hechos se fueron desarrollando de manera que sentí claramente cuando tenía una contracción.

3,30 de la mañana del día 23 de febrero de 2011, me despierto con dolor de espalda y de ovarios, vamos, como esos dolores que hacía 8 meses que llevaba sin experimentar, estaba tan a gustito en la cama, que me doy media vuelta y sigo durmiendo.

5.30 de la mañana, y el dolor vuelve más intenso, voy al baño y empiezo a manchar levemente… parece que algo está a punto de pasar… Papámedusi se despierta con la luz del baño y me pregunta que pasa, y yo con una sonrisilla nerviosa le digo que creo que estoy de parto… reacción de papámedusi muy tranquila (el pobre estaba dormido, y le despierto con esa noticia), me meto en la cama y empiezo a controlar los “dolores”.

Papel y boli en mano, vamos apuntando cada cuando me viene el “pinchazo” hasta que empieza a ser cada 10 minutos, momento en el que me meto en la ducha y comienza el preparatorio para ir a dar a luz (sin olvidarte de depilarme bien, aunque me doble del dolor). La idea era esperar a la cita que tenía justo ese día en monitores para que me confirmaran si estaba de parto, pero mientras me estaba secando el pelo ya los dolores eran cada 5 minutos y la cosa  parece que no podría esperar mucho más.

Problema: el destino quiso que Papámedusi se hiciera un esguince el día anterior jugando al fútbol, y aunque él quería llevarme a toda costa conduciendo, tuvimos un momento de cordura y avisamos a mis padres, más que nada para no dar más emoción al momento de la que tenía.

Ingresé en urgencias a las 9 de la mañana, y Medusi nació a las 14:25, pero ahora que ya ha pasado lo recuerdo todo bastante acelerado, vamos que no me dio tiempo a aburrirme. Tras mi paso por urgencias y un tacto que me hizo la ginecóloga que me dejó hecha polvo, nos derivaron a la sala de dilatación con 2 cm, y allí estuve ya acompañada de Papámedusi, y vía WhastApp y Facebook fuimos retransmitiendo mi parto a nuestra familia que se encontraba a solo una pared de separación, y a nuestros amigos.

3 cm de dilatación, momento epidural que me dejó en la gloria, prácticamente dormida, y con pereza para volver a empujar, fue motivada posteriormente por un chute de oxitocina que hizo que alguna parte empezara a sentir y me mantuviera despierta y activa para comenzar esta aventura. Mientras “dilatábamos”, tuvimos la suerte de que nos tocó un matrón bastante simpático que nos dejó elegir repertorio musical para el momento. No dudamos en pedir música de los Beatles, y sí, señores, puedo decir que estuve dilatando a ritmo de John Lennon y Paul McCartney.

                                              Source: alternativechronicle.wordpress.com via Megan on Pinterest

 

Un poco después, rotura de aguas en presencia de Papámedusi (no olvidaré su cara desencajada al verlo sin saber lo que iba a ver) y una vez llegados a los centímetros necesarios para que Medusi pudiera salir, nos llevaron a la sala de parto, y allí ya estaba mi ginecóloga esperándome. Da mucha confianza tener una ginecóloga con la que empatizas y te sientes segura, tanto que aunque hubo una pequeña complicación y tuvieron que usar los fórceps, en ningún momento me sentí alarmada ni asustada, eso sí agotada de tanto empujar. Reconozco que fueron 4 o 5 empujones, pero los mas grandes que había dado en mi vida.

Una vez Medusi salió y le oímos llorar, sentimos una emoción indescriptible en palabras pero que me pone el vello de punta solo de recordarlo. Una alegría inmensa y el comienzo de la mayor experiencia de nuestras vidas hasta ese momento (si con episiotomía incluida)

Tuve la suerte de poder subir con mi bebé en mi regazo, y nada más llegar a la habitación mi familia más cercana nos estaba esperando para recibir al nuevo miembro de la familia.

Así que puedo decir que mi parto, no es que fuera ideal, pero no lo recuerdo como algo traumático, es uno de estos partos que te deja “buen sabor de boca”.